LatinoConCaféX
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La falacia del argumento de la derecha: servicios públicos sin impuestos es una contradicción incoherente. Quienes exigen más inversión en infraestructuras y servicios, aprovechando momentos de evidente degradación o tragedias, son los mismos que defienden las bajadas de impuestos. "Donde mejor puede estar el dinero es en el bolsillo de los ciudadanos", dicen siempre. Puede ser una idea atractiva, pero irreal.
La derecha utiliza el deterioro de algunos servicios como munición ideológica contra la fiscalidad y contra la propia idea de lo público. El mensaje es sencillo y eficaz: el Estado cobra mucho y funciona mal. La conclusión implícita es que hay que pagar menos impuestos. Se exige transporte público fiable, una sanidad que responda, una educación de calidad y unas infraestructuras modernas, pero al mismo tiempo se propone una reducción sostenida de los ingresos públicos.
Es una ecuación imposible. No hay servicios públicos sin impuestos en ningún rincón de Europa. No los hay en Alemania, ni en los países nórdicos, ni en Francia. Pretender lo contrario es alimentar una fantasía que solo beneficia a quienes pueden permitirse alternativas privadas, mientras se debilita la esfera común que sostiene la igualdad democrática.
Hay malestar social. El deterioro del poder adquisitivo, especialmente de los más jóvenes, y la percepción de que los impuestos no se traducen en servicios que funcionen son otros orígenes de este malestar. La desafección es el mayor enemigo del Estado del bienestar.
Hay un error al convertir esta discusión en un simple "impuestos sí o no". Hacer falta impuestos suficientes y progresivos para sostener servicios públicos dignos; no hay atajos. Un estudio de Fedea alertaba que el Estado deja de recaudar hasta 51.000 millones por la evasión fiscal en el IRPF.
Entre tanto, Trump, Groenlandia, aranceles y Davos, ha pasado desapercibido un dato relevante y que constituye un gol en propia puerta de Estados Unidos. Los estadounidenses pagan casi la totalidad de los aranceles del inquilino de la Casa Blanca. Un estudio reciente revela que el 96% de la carga arancelaria recauda por los importadores y consumidores norteamericanos.
Pocos gráficos hablan tan claro como este. Las energías eólica y solar aportan por primera vez en la historia más electricidad en Europa que los combustibles fósiles, que se han desplomado en diez puntos porcentuales en la última década. El informe anual de referencia "European Electricity Review", del think tank británico Ember, ofrece un panorama completo del sistema eléctrico en Europa en 2025.
Sube Mark Carney, primer ministro de Canadá. Se ha convertido en una de las voces más interesantes y respetadas del momento político y económico internacional tras su discurso en Davos, en el que sostuvo que el orden mundial "basado en reglas" no está en transición, sino en ruptura.
Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes. Eso es todo por esta semana. Nos vemos el jueves que viene con más noticias económicas.
La derecha utiliza el deterioro de algunos servicios como munición ideológica contra la fiscalidad y contra la propia idea de lo público. El mensaje es sencillo y eficaz: el Estado cobra mucho y funciona mal. La conclusión implícita es que hay que pagar menos impuestos. Se exige transporte público fiable, una sanidad que responda, una educación de calidad y unas infraestructuras modernas, pero al mismo tiempo se propone una reducción sostenida de los ingresos públicos.
Es una ecuación imposible. No hay servicios públicos sin impuestos en ningún rincón de Europa. No los hay en Alemania, ni en los países nórdicos, ni en Francia. Pretender lo contrario es alimentar una fantasía que solo beneficia a quienes pueden permitirse alternativas privadas, mientras se debilita la esfera común que sostiene la igualdad democrática.
Hay malestar social. El deterioro del poder adquisitivo, especialmente de los más jóvenes, y la percepción de que los impuestos no se traducen en servicios que funcionen son otros orígenes de este malestar. La desafección es el mayor enemigo del Estado del bienestar.
Hay un error al convertir esta discusión en un simple "impuestos sí o no". Hacer falta impuestos suficientes y progresivos para sostener servicios públicos dignos; no hay atajos. Un estudio de Fedea alertaba que el Estado deja de recaudar hasta 51.000 millones por la evasión fiscal en el IRPF.
Entre tanto, Trump, Groenlandia, aranceles y Davos, ha pasado desapercibido un dato relevante y que constituye un gol en propia puerta de Estados Unidos. Los estadounidenses pagan casi la totalidad de los aranceles del inquilino de la Casa Blanca. Un estudio reciente revela que el 96% de la carga arancelaria recauda por los importadores y consumidores norteamericanos.
Pocos gráficos hablan tan claro como este. Las energías eólica y solar aportan por primera vez en la historia más electricidad en Europa que los combustibles fósiles, que se han desplomado en diez puntos porcentuales en la última década. El informe anual de referencia "European Electricity Review", del think tank británico Ember, ofrece un panorama completo del sistema eléctrico en Europa en 2025.
Sube Mark Carney, primer ministro de Canadá. Se ha convertido en una de las voces más interesantes y respetadas del momento político y económico internacional tras su discurso en Davos, en el que sostuvo que el orden mundial "basado en reglas" no está en transición, sino en ruptura.
Estas informaciones de otros medios me han parecido interesantes. Eso es todo por esta semana. Nos vemos el jueves que viene con más noticias económicas.