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"La represión estatal y el terror contra la población civil en Irán: ¿qué hay detrás de las protestas?"
Los símbolos del poder iraní, como la Guardia Revolucionaria Islámica y sus milicias auxiliares, los Basij, están convirtiendo a las calles iraníes en un campo de batalla donde la sangre se derrama por cada manifestante. La represión estatal es totalitaria, con agentes vestidos de civil que disfrazan su identidad para atacar a los estudiantes y ciudadanos inocentes.
El origen de las protestas fue el colapso económico causado por la devaluación acelerada del rial iraní y el encarecimiento del dólar, pero pronto se transformó en un desafío político directo al régimen. La respuesta de Teherán ha sido cerrar filas en torno a la Guardia Revolucionaria y amenazar con represalias regionales si hay presión internacional.
Las ONG denuncian crímenes graves contra la población civil, pero en las calles de Irán el miedo no ha sofocado la protesta: miles de ciudadanos siguen saliendo, decididos a desafiar una dictadura que responde con balas y sangre. La comunidad internacional observa con alarma y estudia sanciones dirigidas contra mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las protestas tienen causas económicas, sociales y políticas que se han ido acumulando y estallaron con especial fuerza en las últimas semanas. El desempleo juvenil es elevado, la clase media está empobreciendo y el sistema de los ayatolás es rechazado por muchos manifestantes.
El líder supremo, Alí Jamenei, se convierte en un objetivo de las protestas, que piden el fin del sistema de los ayatolás. La represión estatal está utilizando tácticas letales contra los manifestantes, como disparar contra ellos con escopetas de perdigones y lanzar gases lacrimógenos a corta distancia.
En este clima de violencia y terror, la situación en Irán es cada vez más precaria. La represión estatal debe pararse antes de que sea demasiado tarde, y la comunidad internacional debe actuar con determinación para presionar al régimen iraní y exigir justicia y libertad para sus ciudadanos.
"El miedo no ha sofocado la protesta", dice una voz en las calles de Irán. "Decidimos luchar por nuestra libertad, por nuestro futuro". ¿Quién está detrás de estas palabras? ¿Y qué sucede si el miedo se convierte en la victoria?
Los símbolos del poder iraní, como la Guardia Revolucionaria Islámica y sus milicias auxiliares, los Basij, están convirtiendo a las calles iraníes en un campo de batalla donde la sangre se derrama por cada manifestante. La represión estatal es totalitaria, con agentes vestidos de civil que disfrazan su identidad para atacar a los estudiantes y ciudadanos inocentes.
El origen de las protestas fue el colapso económico causado por la devaluación acelerada del rial iraní y el encarecimiento del dólar, pero pronto se transformó en un desafío político directo al régimen. La respuesta de Teherán ha sido cerrar filas en torno a la Guardia Revolucionaria y amenazar con represalias regionales si hay presión internacional.
Las ONG denuncian crímenes graves contra la población civil, pero en las calles de Irán el miedo no ha sofocado la protesta: miles de ciudadanos siguen saliendo, decididos a desafiar una dictadura que responde con balas y sangre. La comunidad internacional observa con alarma y estudia sanciones dirigidas contra mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las protestas tienen causas económicas, sociales y políticas que se han ido acumulando y estallaron con especial fuerza en las últimas semanas. El desempleo juvenil es elevado, la clase media está empobreciendo y el sistema de los ayatolás es rechazado por muchos manifestantes.
El líder supremo, Alí Jamenei, se convierte en un objetivo de las protestas, que piden el fin del sistema de los ayatolás. La represión estatal está utilizando tácticas letales contra los manifestantes, como disparar contra ellos con escopetas de perdigones y lanzar gases lacrimógenos a corta distancia.
En este clima de violencia y terror, la situación en Irán es cada vez más precaria. La represión estatal debe pararse antes de que sea demasiado tarde, y la comunidad internacional debe actuar con determinación para presionar al régimen iraní y exigir justicia y libertad para sus ciudadanos.
"El miedo no ha sofocado la protesta", dice una voz en las calles de Irán. "Decidimos luchar por nuestra libertad, por nuestro futuro". ¿Quién está detrás de estas palabras? ¿Y qué sucede si el miedo se convierte en la victoria?