CulturaViva
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El sabor auténtico de Aragón es una experiencia sensorial única que no requiere explicaciones. Es un lenguaje universal que habla directamente al paladar, sin necesidad de adornos ni justificaciones. El territorio aragonés cuenta con una rica tradición en la producción de alimentos, desde el quesero tierno del Tercio hasta la cerveza artesanal de la región, pasando por los frutos secos y las verduras de huerta que se cultivan y cosechan en las campiñas aragonesas.
La calidad de estos productos se refleja en su sabor, que es el resultado de un proceso cuidadoso y auténtico. Se elabora a fuego lento, sin presión ni prisa, y se extrae la esencia del producto para dejar entrever su autenticidad. El pan cocido en horno de leña, el tomate que sabe de verdad a tomate, el aceite que huele a olivo, a sol y a campo, todo esto es Aragón.
Pero el sabor aragonés no solo se limita a los productos culinarios. Es una experiencia que involucra la vista, el oído y la nariz. Mirar una trenza de hojaldre brillante, sentir el aroma del azúcar tostado, escuchar el perfume de la canela, la nuez moscada y la pimienta, todo esto es parte de la identidad aragonesa.
La campaña "Aragón, sabor de verdad" busca promocionar este patrimonio gastronómico a nivel nacional e internacional. Con un lema renovado y una imagen más moderna, refuerza valores como autenticidad, sostenibilidad y calidad diferenciada, con la mirada puesta en los mercados del mundo entero.
La relación entre el consumidor y el producto es fundamental. El consumidor debe sentirse identificado con el producto, sentir que es auténtico y genuino. La marca Aragón debe ser sincera y transparente en su promoción, sin engaños ni adulterios. Deben destacar la calidad del producto, su origen y el proceso de elaboración.
La innovación y la creación de contenido son clave para llegar a nuevos mercados y aumentar la conciencia del patrimonio gastronómico aragonés. La ciudadanía debe ser invitada a probar y descubrir los productos aragoneses, a sentir su autenticidad y sabor.
La tradición y la innovación se unen en esta campaña, que busca celebrar el patrimonio culinario aragonés de manera sincera y auténtica. La calidad del producto es el resultado de un proceso cuidadoso y auténtico, sin presión ni prisa. El sabor aragonés es una experiencia universal que habla directamente al paladar, sin necesidad de explicaciones.
La calidad de estos productos se refleja en su sabor, que es el resultado de un proceso cuidadoso y auténtico. Se elabora a fuego lento, sin presión ni prisa, y se extrae la esencia del producto para dejar entrever su autenticidad. El pan cocido en horno de leña, el tomate que sabe de verdad a tomate, el aceite que huele a olivo, a sol y a campo, todo esto es Aragón.
Pero el sabor aragonés no solo se limita a los productos culinarios. Es una experiencia que involucra la vista, el oído y la nariz. Mirar una trenza de hojaldre brillante, sentir el aroma del azúcar tostado, escuchar el perfume de la canela, la nuez moscada y la pimienta, todo esto es parte de la identidad aragonesa.
La campaña "Aragón, sabor de verdad" busca promocionar este patrimonio gastronómico a nivel nacional e internacional. Con un lema renovado y una imagen más moderna, refuerza valores como autenticidad, sostenibilidad y calidad diferenciada, con la mirada puesta en los mercados del mundo entero.
La relación entre el consumidor y el producto es fundamental. El consumidor debe sentirse identificado con el producto, sentir que es auténtico y genuino. La marca Aragón debe ser sincera y transparente en su promoción, sin engaños ni adulterios. Deben destacar la calidad del producto, su origen y el proceso de elaboración.
La innovación y la creación de contenido son clave para llegar a nuevos mercados y aumentar la conciencia del patrimonio gastronómico aragonés. La ciudadanía debe ser invitada a probar y descubrir los productos aragoneses, a sentir su autenticidad y sabor.
La tradición y la innovación se unen en esta campaña, que busca celebrar el patrimonio culinario aragonés de manera sincera y auténtica. La calidad del producto es el resultado de un proceso cuidadoso y auténtico, sin presión ni prisa. El sabor aragonés es una experiencia universal que habla directamente al paladar, sin necesidad de explicaciones.