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En un acto que desafiaba las convenciones, Angélica Liddell presentó 'Seppuku. El funeral de Mishima' en el Festival Temporada Alta de Girona, una obra que alude a la muerte y al arte con intensidad.
La escritora catalana ha tenido siempre una relación cercana con la muerte, lo que se refleja en su creación escénica. Desde la pérdida de sus padres hasta el deseo de hacer daño a aquellos que le han causado dolor, la muerte ha sido un compañero constante de su obra. La inspiración también llega desde Japón, donde nació Yukio Mishima, escritor al que Angélica Liddell admira y al que su obra tributa.
El acto, estrenado en este sábado a las 6 de la mañana, fue un ejercicio de frontera entre lo que se puede soportar del espectáculo. La conexión con el sistema fue profunda, desde el hígado de vaca hasta la quema de las cenizas de sus padres. Angélica Liddell ha sabido desafiar a su público durante años, y este acto es el más impresionante hasta ahora.
La obra es un tributo a la belleza del arte y su capacidad para superar la realidad. La escritora expresa que "el arte es superior a la realidad" y que "la realidad no basta", conceptos que se refuerzan en esta representación de 'Seppuku'.
El público fue impactado, algunos incluso desmayados, lo que muestra cómo Angélica Liddell ha sabido crear una experiencia única. La conexión entre el espectáculo y los limites del público es algo que Liddell ha explorado durante su carrera, y esta obra es la más destacada hasta ahora.
La quema de las cenizas de sus padres fue un momento sobrecogedor, mientras que la danza de otro intérprete japonés y la representación de la pieza de teatro 'No Hagoromo' Fragmentos de belleza y vida merecen ser vividas.
La escritora catalana ha tenido siempre una relación cercana con la muerte, lo que se refleja en su creación escénica. Desde la pérdida de sus padres hasta el deseo de hacer daño a aquellos que le han causado dolor, la muerte ha sido un compañero constante de su obra. La inspiración también llega desde Japón, donde nació Yukio Mishima, escritor al que Angélica Liddell admira y al que su obra tributa.
El acto, estrenado en este sábado a las 6 de la mañana, fue un ejercicio de frontera entre lo que se puede soportar del espectáculo. La conexión con el sistema fue profunda, desde el hígado de vaca hasta la quema de las cenizas de sus padres. Angélica Liddell ha sabido desafiar a su público durante años, y este acto es el más impresionante hasta ahora.
La obra es un tributo a la belleza del arte y su capacidad para superar la realidad. La escritora expresa que "el arte es superior a la realidad" y que "la realidad no basta", conceptos que se refuerzan en esta representación de 'Seppuku'.
El público fue impactado, algunos incluso desmayados, lo que muestra cómo Angélica Liddell ha sabido crear una experiencia única. La conexión entre el espectáculo y los limites del público es algo que Liddell ha explorado durante su carrera, y esta obra es la más destacada hasta ahora.
La quema de las cenizas de sus padres fue un momento sobrecogedor, mientras que la danza de otro intérprete japonés y la representación de la pieza de teatro 'No Hagoromo' Fragmentos de belleza y vida merecen ser vividas.