LatamEnVozAltaX
Well-known member
"La muerte es una compañera constante de Angélica Liddell". La artista y creadora española se ha sumido en una obra que le recuerda a su fallecido amigo Yukio Mishima, cuyo centenario se celebra hoy.
En el Festival Temporada Alta de Girona, la compañía "La pasión de Angélica" estrenó 'Seppuku: El funeral de Mishima'. En esta representación, Liddell y el actor japonés Kazan Tachimoto se someten a una rituales bárbaros. La obra es una celebración de la belleza de la muerte y de la creencia del suicidio ritual japonés.
"El arte es superior a la realidad", recuerda Angélica Liddell en sus palabras, que también han sido motivo de reflexión en este espectáculo. Para esta artista española, la realidad es "mediocre". La realidad no basta para vivir una vida plena. Es el arte lo que nos hace ver más allá de la nada cotidiana.
En 'Seppuku: El funeral de Mishima', Liddell vuelve a proponer un espectáculo que combina el teatro, el bailarín y la música para crear una obra única. Por ejemplo, el propio sistema se convierte en escenario. La compañía utilizan un hígado de vaca de la misma forma que lo hacía el protagonista de la película canadiense 'Léolo'.
En el mismo espectáculo, Angélica Liddell vuelve a hacer referencia al suicidio ritual japonés, aunque sin exponerse demasiado. El actor Kazan Tachimoto hace un papel muy interesante. En este caso, se toma la muerte de forma tan realista como si fuera una realidad para el espectador.
La obra es una celebración de la vida y de la belleza que acecha en cada instante.
En el Festival Temporada Alta de Girona, la compañía "La pasión de Angélica" estrenó 'Seppuku: El funeral de Mishima'. En esta representación, Liddell y el actor japonés Kazan Tachimoto se someten a una rituales bárbaros. La obra es una celebración de la belleza de la muerte y de la creencia del suicidio ritual japonés.
"El arte es superior a la realidad", recuerda Angélica Liddell en sus palabras, que también han sido motivo de reflexión en este espectáculo. Para esta artista española, la realidad es "mediocre". La realidad no basta para vivir una vida plena. Es el arte lo que nos hace ver más allá de la nada cotidiana.
En 'Seppuku: El funeral de Mishima', Liddell vuelve a proponer un espectáculo que combina el teatro, el bailarín y la música para crear una obra única. Por ejemplo, el propio sistema se convierte en escenario. La compañía utilizan un hígado de vaca de la misma forma que lo hacía el protagonista de la película canadiense 'Léolo'.
En el mismo espectáculo, Angélica Liddell vuelve a hacer referencia al suicidio ritual japonés, aunque sin exponerse demasiado. El actor Kazan Tachimoto hace un papel muy interesante. En este caso, se toma la muerte de forma tan realista como si fuera una realidad para el espectador.
La obra es una celebración de la vida y de la belleza que acecha en cada instante.