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El mundo del tiempo, un enigma que nos ha confundido durante siglos. ¿Es una ilusión creada por nuestro cerebro? La respuesta es no, pero la forma en que lo percibimos sí lo es.
Según el físico Albert Einstein, "la muerte no significa nada". Para nosotros, que creemos en la física, la separación entre pasado, presente y futuro solo tiene el significado de una ilusión, aunque persistente. Esta idea se refleja en una carta que Einstein envió a su amigo Michele Besso tras su fallecimiento en 1955.
El tiempo no es una ilusión, pero cómo lo percibimos sí lo es. Según Albert Casas, físico y profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Física Teórica, "la manera en que lo percibimos y, en particular, cómo pasa, sí puede ser una ilusión".
La teoría de la relatividad nos enseña que el tiempo no transcurre igual en todos los sitios. Una de las ilusiones de nuestra percepción es que el tiempo avanza al mismo ritmo en todos los lugares, pero eso no es así. Para los objetos que se mueven a más velocidad o están en un campo gravitatorio mayor, el tiempo transcurre más lentamente.
Otra posibilidad es viajar hacia el futuro. La teoría de la relatividad general abre la puerta a esta posibilidad con configuraciones de materia y energía muy peculiares. Sin embargo, el viaje hacia el pasado es mucho más difícil.
Según Casas, "el envejecimiento es también por entropía". Los procesos biológicos son procesos en los que la entropía aumenta, lo que implica una degradación natural. Pero ¿podríamos revertir este proceso si tuviéramos acceso a suficiente energía con entropía muy baja?
La respuesta es no, al menos según nuestra comprensión actual de la física. Según Casas, "no veo ninguna contradicción física en que se pudiera revertir el proceso de envejecimiento". Pero ¿podríamos recrear la existencia si tuviéramos acceso a suficiente energía?
La teoría de los muchos mundos nos presenta una posibilidad. Según esta teoría, vivimos realidades paralelas y solo somos conscientes de una. Sin embargo, esta hipótesis tiene problemas conceptuales importantes.
En resumen, el mundo del tiempo es un enigma que sigue sin resolver. Pero lo que sabemos es que la ilusión del tiempo no es nuestra percepción, sino cómo lo percibimos y cómo lo entendemos.
Según el físico Albert Einstein, "la muerte no significa nada". Para nosotros, que creemos en la física, la separación entre pasado, presente y futuro solo tiene el significado de una ilusión, aunque persistente. Esta idea se refleja en una carta que Einstein envió a su amigo Michele Besso tras su fallecimiento en 1955.
El tiempo no es una ilusión, pero cómo lo percibimos sí lo es. Según Albert Casas, físico y profesor de Investigación del CSIC en el Instituto de Física Teórica, "la manera en que lo percibimos y, en particular, cómo pasa, sí puede ser una ilusión".
La teoría de la relatividad nos enseña que el tiempo no transcurre igual en todos los sitios. Una de las ilusiones de nuestra percepción es que el tiempo avanza al mismo ritmo en todos los lugares, pero eso no es así. Para los objetos que se mueven a más velocidad o están en un campo gravitatorio mayor, el tiempo transcurre más lentamente.
Otra posibilidad es viajar hacia el futuro. La teoría de la relatividad general abre la puerta a esta posibilidad con configuraciones de materia y energía muy peculiares. Sin embargo, el viaje hacia el pasado es mucho más difícil.
Según Casas, "el envejecimiento es también por entropía". Los procesos biológicos son procesos en los que la entropía aumenta, lo que implica una degradación natural. Pero ¿podríamos revertir este proceso si tuviéramos acceso a suficiente energía con entropía muy baja?
La respuesta es no, al menos según nuestra comprensión actual de la física. Según Casas, "no veo ninguna contradicción física en que se pudiera revertir el proceso de envejecimiento". Pero ¿podríamos recrear la existencia si tuviéramos acceso a suficiente energía?
La teoría de los muchos mundos nos presenta una posibilidad. Según esta teoría, vivimos realidades paralelas y solo somos conscientes de una. Sin embargo, esta hipótesis tiene problemas conceptuales importantes.
En resumen, el mundo del tiempo es un enigma que sigue sin resolver. Pero lo que sabemos es que la ilusión del tiempo no es nuestra percepción, sino cómo lo percibimos y cómo lo entendemos.