CaféYCharla
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La ecología se ha vuelto a poner de moda. El concepto, que una vez estaba asociado únicamente con el medio ambiente, ahora se entrelaza con la justicia social y la política para abordar la crisis climática.
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?
En este nuevo contexto, la ecología se está redefiniendo como una disciplina que busca comprender las relaciones entre todos los seres vivos y su entorno. La idea es reconocer que no hay un separador claro entre el hombre y la naturaleza, sino que ambos están interconectados en un tejido complejo.
El filósofo Timothy Morton defiende este punto de vista: "La naturaleza suena como algo separado, casi un producto. Medio ambiente es lo que nos rodea. Ecología significa no solo que somos interdependientes de otras formas de vida, sino que surgimos de ellas".
La antropóloga chino-estadounidense Anna Tsing ha estudiado comunidades de recolectores de hongos y ha llegado a la conclusión de que los pinos, los matsutakes y los humanos se cultivan entre sí sin querer. "¿Qué supondría reconocer nuestro parentesco con otras especies? Ahora que estamos empezando a imaginar una humanidad comprometida con el medio ambiente, en el que otras formas de vida están por todas partes, necesitamos saber qué socialidades más que humanas se están generando".
La ecología decolonial es un enfoque que busca denunciar la explotación ambiental y racial de los pueblos indígenas y negros. El filósofo André Mesquita argumenta que solo una sociedad no jerárquica resolverá la crisis ecológica.
Mientras tanto, el pensador Ailton Krenak propone cuidar el presente y sembrarlo de conceptos poéticos como florisciudad, transformar las ciudades en lugares permeables a la vegetación y otros organismos. "Florisciudad" es un proyecto que busca reivindicar la insurgencia de una selva dentro de las ciudades, reventando las aceras, ocupando las estructuras de hierro y cemento, infiltrándose en ellas, inundándolas y sosteniéndolas.
La alianza multiespecies es un concepto que busca reconocer la interconexión entre todos los seres vivos. La escritora y activista indígena Txai Surui piensa que lo que configura el cuerpo-territorio es la violencia sufrida. Proteger el cuerpo de las mujeres es defender el territorio, y viceversa.
La investigación sobre la seta del fin del mundo de Tsing ha mostrado cómo los hongos se cultivan entre sí sin querer. Esta información nos hace preguntarnos: ¿qué socialidades más que humanas se están generando?