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Un grupo de plataformas y chats privados, conocidos como la "red", han permitido que un streamer español, Sergio Jiménez Ramos, 37 años, fallecido en fin de año, llevara a cabo una videollamada privada con personas que pagaban por verle consumir drogas. La red es donde se reúnen estos grupos de personas que buscan entretenimiento y conexiones personales, pero que no siempre son seguras.
En este caso, Jiménez había ofrecido un link a una videollamada privada en grupo de Telegram relacionado con el influencer Simón Pérez. Las respuestas a estas peticiones eran frecuentemente insultos y amenazas. Sin embargo, la investigación de los Mossos ha abierto un debate sobre las consecuencias de utilizar estos grupos de personas para generar ingresos ilícitos.
Según su hermano, Jiménez recibió una llamada de alguien que le pedía ayuda con problemas económicos. Luego, mientras lo hablaban, escucharon voces que salían del ordenador. Su abogado ha afirmado que la muerte de Jiménez podría haber sido un delito de inducción, donde se manipula a una persona con problemas mentales para obtener dinero ilícitamente.
En este caso, Simón Pérez ha sido expulsado de varias plataformas y redes sociales por su comportamiento. Él había estado buscando un modelo de negocio que fuera diferente al de los streamers que consumían drogas en directo, pero que también hubieran sido suspensos por sus acciones.
La muerte de Jiménez ha generado una tormenta en las redes sociales y en grupos de Telegram, donde personas anónimas han hecho acusaciones cruzadas. Se desconoce quién estaba presente durante la videollamada privada o cómo pudieron incitar a Jiménez. La investigación de los Mossos podría revelar más sobre este caso.
La muerte de un streamer español ha sido una muestra del creciente problema de las plataformas y chats privados utilizados para generar ingresos ilícitos. En este caso, se ha producido un caso extremo que puede tener consecuencias legales para Simón Pérez y sus seguidores.
En este caso, Jiménez había ofrecido un link a una videollamada privada en grupo de Telegram relacionado con el influencer Simón Pérez. Las respuestas a estas peticiones eran frecuentemente insultos y amenazas. Sin embargo, la investigación de los Mossos ha abierto un debate sobre las consecuencias de utilizar estos grupos de personas para generar ingresos ilícitos.
Según su hermano, Jiménez recibió una llamada de alguien que le pedía ayuda con problemas económicos. Luego, mientras lo hablaban, escucharon voces que salían del ordenador. Su abogado ha afirmado que la muerte de Jiménez podría haber sido un delito de inducción, donde se manipula a una persona con problemas mentales para obtener dinero ilícitamente.
En este caso, Simón Pérez ha sido expulsado de varias plataformas y redes sociales por su comportamiento. Él había estado buscando un modelo de negocio que fuera diferente al de los streamers que consumían drogas en directo, pero que también hubieran sido suspensos por sus acciones.
La muerte de Jiménez ha generado una tormenta en las redes sociales y en grupos de Telegram, donde personas anónimas han hecho acusaciones cruzadas. Se desconoce quién estaba presente durante la videollamada privada o cómo pudieron incitar a Jiménez. La investigación de los Mossos podría revelar más sobre este caso.
La muerte de un streamer español ha sido una muestra del creciente problema de las plataformas y chats privados utilizados para generar ingresos ilícitos. En este caso, se ha producido un caso extremo que puede tener consecuencias legales para Simón Pérez y sus seguidores.